Sostengamos una red de iniciativas de políticas culturales en Bolivia

•24 enero, 2011 • Dejar un comentario

¿Podremos hacerlo?

Tal vez se pueda escribir en romance. En realidad siempre se lo hace y los artículos culturales, precisan, certeramente, de su buen romance, advirtiendo su noble cualidad. Qué más se puede pedir –entonando a la vez cierta mesura y pretensión ecuánime al realzar la mirada crítica y dubitante– si, efectivamente, cuando se despliegan propuestas consolidadas con cierto rumor aclamado de inspiración se advierten posturas pulidas y redondeadas, a veces, en poses geométricas intocables. Entonces, la opinión versa por sí misma y se hace inaudible cuando el bullicio sólo se entona en reclamo o aplauso generalizado. La dinámica cultural se despliega como por encanto paseándose entre imprecisiones: más aún advertidas cuando los planes de los gobiernos públicos en materia cultural corresponden más a intenciones y visiones personales que a consideraciones de planificación concertada o articulación institucional común entre diferentes sectores.

Es necesario ir más allá de las definiciones, que por cierto se hacen insostenibles y no por ello no necesarias en tiempos de aclamación del proceso de cambio, para precisar un escenario que beneficie a los distintos sectores culturales en convivencia con la conjunción sostenida de sus interpelantes: la ciudadanía en sus distintos matices; para ya poder esgrimir con voz sostenida impulsos y apuestas valederas y sostenibles por la creación intelectual y artística, la propensión de lo estético hacia marcos de equidad y justicia social con miradas que sigan remozando y abriendo grietas y resquicios de supuración de heridas coloniales aún encubiertas.

©Proyecto mARtadero. Performing life maldita jakeca

La discusión se hace necesaria: Pluralidad de voces dispersas y encaminadas por distintas rutas en proyectos de gestión cultural, que perviven gracias a la iniciativa social y /o particular, precisan de advertir la dialéctica articulación con instituciones públicas que, tras su reguardo del campo jurídico-institucional, fundan el marco de ciudadanía y velan por la garantía del despliegue amplio: ¿de todos?, ¿desde todos?, ¿para todos?

Quizás como en cierta quimera la conjunción de artistas contemporáneos detonó un espacio otrora sacrificial, en una apuesta para permitir un certero impulso por la celebración de la creación y la expresión artística; la articulación por la manifestación y establecimiento de redes en materia de políticas culturales (concertadas, necesarias y pertinentes, distributivas de equidad económica y reconocimiento social, sostenibles y perfectibles en el tiempo) ayuden a los sectores involucrados del campo artístico y cultural apostar –arriesgar– por bases sólidas de actuación y ejercicio de iniciativa ciudadana para su reconocimiento, validación y articulación.

Si está interesado en articular una red de iniciativas de políticas culturales en Bolivia, la fundación Imagen lo invita a suscribirse pinchando aquí.

Entrevista a Fernando Claure, Oficial Superior de Cultura de la H. Alcaldía Municipal de Cochabamba

•14 enero, 2011 • 4 comentarios

Revisando planes de acción de autoridades públicas del campo cultural.

El programa Políticas culturales de la Fundación Imagen, emprende una revisión de las intenciones de gestión cultural pública, involucradas para el año 2011, con la intención de conocer perspectivas y orientaciones de gestión cultural de los titulares de los cargos públicos.

____________________________________________________________________________________

·Entrevista realizada el 28 de diciembre de 2010·

Fundación imagen [FI]: ¿Habría una perspectiva de gestión cultural ya dispuesta en el marco de la Oficialía Superior de Cultura?

Fernando Claure [FC]: Se ha pensado que conjuntamente los diferentes centros culturales (mARTadero, el centro Simón I. Patiño y otros) se puedan hacer circuitos culturales; ésa es la idea de los oficiales de cultura [del país]. La idea de desear un mercado cultural en Bolivia, hacer circuitos de arte y cultura para poder hacer intercambios; porque queremos que estas dinámicas de la cultura aporten en la mentalidad del vivir bien (1), porque reconocemos que el arte y la cultura es el mejor vínculo para reconocernos como seres humanos, con sentimientos, con verdades, con aciertos y desaciertos y con todo lo que somos los seres humanos.

Yo considero de que hay que unirnos entre Desarrollo Humano [dependiente de la Gobernación], Oficialía Superior de Cultura [de la Alcaldía], Turismo [de la Alcaldía],  el Viceministerio de Descolonización y, obviamente, el Ministerio de Culturas, que es desde allí donde se tienen que generar los fondos; porque si se consolida este intercambio cultural, vamos a lograr una integración, vamos a otorgar un mensaje vivencial; porque la cultura no es otra cosa que aquello, la cultura la adquirimos: ¿Cómo los bolivianos vamos a respetarnos entre regiones si no nos conocemos?

[FI]: ¿Entre los planes ya concretos de la Oficialía Superior de Cultura, para el siguiente año qué actividades se tienen consignadas?

[FC]: De hecho lo que se quiere es hacer actividades en todas las comunas (2), quiero recuperar los talleres que se habían perdido, de capacitación de niños-jóvenes en diferentes áreas del arte; luego me parece muy importante llevar artistas destacados a las diferentes comunas. Yo creo que el camino más directo para llegar al espíritu y a la mente de la gente es a través de las diferentes manifestaciones artísticas.

[FI]: El problema es que las instituciones culturales dependen mucho de las personas que las regentan y no existe, por eso, el establecimiento de políticas culturales claras que podrían advertir cierto curso de funcionamiento y de acción cuando está sometido a cierto consenso, hasta que se rompa ese consenso la política debería advertir cierto curso de funcionamiento…

[FC]: Lo que tenemos que lograr todas las instituciones involucradas en cultura, es lograr que todo lo que logremos [se institucionalice] en cuanto a leyes, ordenanzas, espacios. Entonces ojalá que todo lo que podamos hacer en acciones conjuntas [se consolide], porque yo creo que si podemos hacer, realmente, gestión en cuanto a que se queden cosas y que los que vengan tengan que respetar sí o sí eso, y para ello se necesita que tenga una solidez legal –a través de leyes, ordenanzas, reglamentos–  que el que venga vaya a mejorar o a respetar, por lo menos, lo que ya se consiga, sino va a ser un subir y bajar, como hasta ahora.

[FI]: ¿Y podemos mencionar otras actividades a realizarse para este año?

[FC]: Hemos encontrado una Oficialía de Cultura con muchas deficiencias, la hemos encontrado con muchas cosas que hay que recuperarlas, empezando por el patrimonio que tenemos como Cochabamba. No tenemos muchos espacios para difusión cultural, a nivel de bibliotecas estamos muy pobres. Lo que al año, yo quiero hacer, es un trabajo básicamente en las comunas; desconcentrar y descentralizar la difusión cultural y nuestros salones principales, como el Teatro Achá, la Casa de la Cultura –que [éstos] sean solamente salones curriculares para los artistas– y llevar el teatro, la música, etc. a los barrios: llevar la Retreta de antaño (3) a las plazuelas de los barrios, donde la gente se pueda encontrar directamente con una retreta, con un grupo de danza, con un grupo folklórico.

[FI]: ¿En cuanto a la asignación presupuestaria que se tiene?

[FC]: Estamos en eso, peleándola, estamos en el tema de que no nos recorten. Porque lamentablemente a cultura, pese a que por ley nos dan el 1 % de los presupuestos, para mí es muy poco porque queremos hacer una verdadera promoción cultural. Vamos a tener que, como de costumbre, tocar las puertas de la empresa privada o del corazón del artista, que siempre ha sido quijote; cuando se habla de un circuito nacional que queremos hacer con los oficiales de cultura es que, de una vez, se cambie el concepto de todo el que hace arte, que ya no se diga que el artista vive del aplauso. Creo que tenemos que abrir espacios para que el artista genere economía.

[FI]: ¿Cuánto significaría ese 1 % acá?

[FC]: Alrededor de los 10 millones de bolivianos por gestión anual, pero éstos contemplan el pago de sueldos y salarios, y éstos oscilan cerca a los 5 millones de bolivianos. Recién, sin embargo, se estaría por conocer el presupuesto cabal de la Oficialía Superior de Cultura, que lo aprueba el Consejo Municipal.

Uno de los proyectos más importantes, para mí, es lograr que todos los actores, grupos establecidos, instituciones que hay acá en cultura, quisiera que tengan un acceso directo en la Casa de la Cultura para poder ver los proyectos en base a los presupuestos que tenemos y ser lo más equitativos posibles para generar montos para cada expresión cultural, de tal modo que podamos promocionar aquello; porque si no salimos nosotros hacia el encuentro de la gente, no creo que la gente acuda a nosotros.

[FI]: Para terminar, hay un cierto comentario de la gente que precisa un tinte folklórico en la dinámica cultural; entonces se han priorizado las actividades folklóricas pero no se ha empezado a difundir los otros géneros artísticos ni tampoco las otras manifestaciones culturales; se ha insistido, así mismo, por la cualidad de las personas en torno a lo folklórico…

[FC]: Así es. A ver… En el tema del Bicentenario por ejemplo, hay actividades que recién van a socializar toda la producción literaria, musical que se ha hecho en todo este tiempo; se han hecho, ya te decía, alrededor de 206 actividades, y lo que ha quedado en la retina de la gente es la serenata a Cochabamba en vísperas del 14 [de septiembre, aniversario de la independencia], los 1.500 charangos, la entrada folklórica y punto (4). Entonces ya a mí varios me dijeron que se ha folklorizado nomás la cosa. Un poco lo que se vio en aquél momento del comité [de organización] es que se tenían que hacer unas actividades de impacto en septiembre, ¿impacto en qué sentido?, en que las personas participen y sientan que hay fiesta en septiembre; se hizo la [fiesta] del huayño y la cumbia en la zona sur; en el sentido de que las actividades culturales han de ser diferentes por zonas, porque cada zona tiene otros tipos de expectativas culturales, la norte, la este u oeste dependiendo del tipo de gente que vive. He visto que el teatro necesita mucha promoción, y hay excelentes grupos de teatro que he estado viendo que tienen que empezar a enfrentarse. A mí me han preocupado las peticiones de lo que quiere la gente en los talleres en sus barrios y lo que manda es música y danza.

[…]Todo lo habíamos hecho en base a una línea, el de recuperar la memoria histórica y cultural de Cochabamba y de Bolivia en un mensaje integrador que a mí especialmente se me ha criticado –debían ser los cochabambinos los únicos que debían de tocar, cantar–, hay, de una vez, que manejar un concepto de bolivianidad.

[…]En la alcaldía hay quienes sostienen de que con carpas se van a realizar las actividades culturales, evidenciando el concepto tan pobre que tiene alguna gente de lo que es la cultura; cuando ésta no es solamente arte, es toda nuestra vivencia, valores, etc.,  pero eso se va a entender cuando el ser humano aprenda a amar y a ser amado, va a aprender a vivir bien.

____________________________________________________________________________________

Notas:

(1) Articulado como categórico social y horizonte existencial deseable, la figura ya constitucionalizada del vivir bien, conlleva el trasfondo de la idealización del sentido existencial de las poblaciones indígenas en torno a un campo civilizatorio del que no se precisan condiciones ni procesos, sino simplemente aspiraciones: armonía del despliegue humano con la naturaleza, desarrollo sustentable, matriz productiva que alterna la técnica global con la sabiduría ancestral, procesos de descolonización simbólicos, supresión de distinciones sociales, generación de mayor equidad, autodeterminación en procesos de gestión social, y otros.

(2) El municipio de Cochabamba, bajo criterios de descentralización y eficiencia administrativa ha sido dividido en 6 comunas (Tunari, Molle, Alejo Calatayud, Adela Zamudio, Itocta y Valle Hermoso), cada una con un correspondiente gobierno, en el marco de las denominadas Subalcaldías.

(3) La Retreta de antaño, es una actividad realizada en la plaza principal de la ciudad de Cochabamba, cada primer jueves del mes, desde la gestión 2004; donde participan diferentes manifestaciones musicales y escénicas, básicamente ballets y grupos folklóricos; así también la orquesta de la Alcaldía Municipal. La actividad ha sido una de las más celebradas y concurridas por la población urbana del departamento.

(4) La serenata a Cochabamba se la realiza por tradición en un escenario de amplia capacidad de expectación, generalmente en la infraestructura del estadio departamental, y reúne a diferentes grupos folklóricos y musicales de Cochabamba; su asistencia es bastante concurrida, ya que se  realiza en vísperas del aniversario del departamento (14 de septiembre). El encuentro de los 1.500 charangos fue una actividad encargada a Alfredo Coca, por el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, destinada a demostrar la cualidad de la expresión del instrumento y su amplia difusión en el medio, por intérpretes de distintas edades y distintos niveles de formación. La entrada folklórica, se realizó en similar manera a las diferentes entradas que se tienen en el departamento en homenaje a fechas religiosas o a la entrada del Carnaval, denominado localmente Corso de corsos.

____________________________________________________________________________________

Sobre el encuentro: Arte. Gobernabilidad y democracia

•23 diciembre, 2010 • Dejar un comentario

· La Paz: 8, 9 y 10 de diciembre de 2010·

El evento, organizado por COMPA (Comunidad de Productores de Arte-Teatro Trono), se desarrolló en sus versiones de seminario en instalaciones del MUSEF (Museo Nacional de Etnografía y Folklore); tres días de actividad, con un ajustado programa, en el marco discursivo de la gobernabilidad: ¿de qué manera el arte, y los procesos culturales, inciden en el cambio social?; matizando cada uno de los días en tramados específicos al quehacer de instituciones presentes; de esta manera el conflicto, la salud y la educación, se tornaron como ejes de reflexión y campos específicos de acción desde donde el arte es capaz de generar procesos de convocatoria hacia una convivencia más… fraterna, solidaria, equitativa, justa, responsable, institucionalizada, ¿democrática?… Se desbordaron, entonces, reflexiones intensas suscitadas alrededor de la sistematización y cognición hecha de las propuestas de gestión cultural ya consolidadas –que ampliamente involucraban a las artes escénicas y al teatro específicamente– invitando a la discusión en torno a los siguientes parajes:

  • El Arte como manifestación estética y agudización creadora de la técnica.
  • El papel del arte y la necesaria transformación institucional.
  • Lo público, lo social y lo privado, ¿en qué medida pueden estos ámbitos potenciar, reconocer y legitimar el arte como compromiso social?
  • El papel de la violencia en la construcción de una paz con arte y cultura; y cómo la violencia y el conflicto son detonantes de inspiración y creación artística y social.
  • El arte como generador de diálogo democrático y de mediaciones culturales.
  • La importancia de la profesionalización en el arte, cuando la buena voluntad no es suficiente.
  • El arte para el abordaje de la salud (metal, clínica y comunitaria).
  • Procesos de descolonización y medicina institucionalizada.
  • ¿De qué manera descolonizar los cuerpos? Rutas tentativas: Descampamentizar… desfronterizar; retorno a la integralidad; búsqueda y encuentro con el otro; llamado del ajayu; migrar al centro; generar espacios de bienestar y colectivos.
  • Arte comunitario y participación creativa de la juventud en la reconstrucción del tejido social y en la transformación social.
  • El Arte como organizador curricular de procesos educativos, insertos también, en programas de educación formal.
  • Los espacios culturales como escenarios de despliegue artístico integral.
  • Ante el país [la región] quebrado/[con]fricciones, los artistas qué decimos, qué hacemos para promover escenarios de encuentro.

Desarrollado con una metodología de seminario: tras la exposición de los ponentes de las diferentes experiencias de gestión cultural, se organizaban rondas de preguntas, para ser ampliadas por los ponentes de cada mesa de discusión. Las entidades participantes y su representación en las mesas en el marco de Arte y conflicto fue de: FUNDAV, Santa Cruz-Bolivia (Alejandro Fuentes); Escuela de Artes La Fábrika. Komunidad Sub Kultural, Temuko-Chile (Flekcha Christensen); Fundación para la superación de la pobreza, Chile (Fernando Pardo);  Tiempos Nuevo Teatro-TNT y Dirección nacional de Espacios de Desarrollo Alternativo, El Salvador (Julio César Monje); Cooperativa Giolli. Teatro del oprimido, Italia (Roberto Mazzini). El segundo día, ante el campo de Arte y Salud: Bola roja, Perú (Wendy Ramos); Organización cooperativa TRAFUL, Uruguay (José Luis García Acuña); Ballet Folklórico de La Paz, La Paz-Bolivia (Víctor Hugo Salinas); Fundación Ágora, Tarija-Bolivia (René Antezana Juárez); El juglar, Colombia-Perú (Humberto Castelblanco); Programa de Salud Familiar Comunitaria Intercultural-Ministerio de Salud, La Paz-Bolivia (Diego Noriega). Y por último, el tercer día, ante el escenario del Arte y Educación: Fundación Illa, Bolivia (Cristina Bubba); Centro de desarrollo humano Karukinká, Temuco-Chile (Rodolfo Nome); Fundación COMPA, El Alto- Bolivia (Iván Nogales Bazán); Unión Latina, Bolivia (Maggy Cossío); CLETA, México (Enrique Cisneros Luján); Proyecto mARTadero, Cochabamba-Bolivia (Marco Antonio Marín); Casa Infantil Juvenil de Arte y Cultura, Perú (Miguel Almeyda Morales); Escuela Contemporánea de Músicas, La Paz-Bolivia (Roberto Borda); Es Artes, Suchitoto-El Salvador (Tatiana de la Ossa); Stratford Shakespeare Festival, Canada (Edward Daranyi).

Un alto componente regional, permite advertir la inevitabilidad de que el arte es un detonante de procesos de cambio social y su necesidad urgente de otorgarle mayores facultades de apropiación en/con la gente y los poderes públicos establecidos.

Con interludios artísticos, se permitió articular la sistematización de las conferencias, de carácter dialógico y verbal; así, representaciones de cuentacuentos, clowns, ballets, expresiones audiovisuales, música… acompañaron el ritmo de la murga multicolor del COMPA que desde la partida del encuentro acompasaban el ritmo vital, silencioso e interior, que devenía ser necesario para enfrentar el encuentro.

Consideraciones finales se advirtieron en la necesaria rearticulación de redes, tal el caso de la actualización de la Red Boliviana de Arte para la Transformación Social, y el engranaje propuesto para que desde las diferentes instituciones puedan vincularse ante demandas concretas –por ende generales–, necesarias para la incidencia en el tramado público y las esferas estatales.

Propuesta de Ley tipo de fomento de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas

•13 diciembre, 2010 • Dejar un comentario

Del 6 al 10 de diciembre de 2010, en Bogotá, se reunió el Primer Comité Intergubernamental de la región para la definición y discusión de la propuesta ley libro preparada por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe-CERLALC, dependiente de la UNESCO; la misma que servirá de guía para la formulación de políticas públicas en el área dentro de cada marco estatal de la región.

Deviniendo a ser el proyecto de ley una exigencia de las obligaciones estatales, enmarcadas en el derecho ciudadano de la lectura y la información, presenta entre sus justificaciones que “el Estado debe atender de manera urgente los asuntos que garanticen una apropiación efectiva de la información, para convertirla en conocimiento. Eso no es posible si no hay un desarrollo efectivo de las competencias de lectura y escritura en la sociedad. El ejercicio social de la lectura es condición esencial para acceder a los contenidos básicos que permitan trascender hacia el conocimiento”.

Sin establecer marcadas diferencias, en la estructura del proyecto de ley, se advierten dos campos de actuación que, imbricados, involucrarían a las dependencias ejecutivas gubernamentales de educación y cultura(s) (en algunos países de la región, articulados en una sola cartera) como responsables de la Política Nacional de Fomento de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas –aquella que por encima de su reglamentación se convertiría en política de Estado–; tales campos corresponderían a la formación (ahí precisamente la labor de estimulación y fomento a la lectura y la escritura; por ende los planes propuestos en torno a las bibliotecas públicas y escolares, así como las sugerencias de formación académica recomendadas) y, el otro, implicaría la cadena de producción y comercialización editorial, como escenario que involucre a la labor de quienes materialmente (económica y financieramente) están ligados a la actividad.

Para la rectoría de la Política Nacional de Fomento de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, en afán de consolidar y coordinar los planes y programas, se crearía el Consejo Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, teniendo una mayor cantidad de actores públicos para la conformación de su representación.

Plan de lectura propuesto

Entendiendo la lectura como derecho constitucional de acceso a la información, en el marco de consolidación de los derechos culturales; se propone un Plan Nacional de Lectura definido, orientado y gestado por el ya mencionado Consejo, cuyas acciones conducirán a que existan libros o material de lectura –considerando de manera liminal la producción en soporte digital– al alcance de toda la población y que la educación formal, tutelada por el Estado, acuda a desarrollar las capacidades de literacidad (lectura/escritura); ambas estrategias que engloban la definición del proyecto de ley.

Acceso social al libro: Bibliotecas como escenarios prioritarios

Con la intención de generar mayor acceso social al libro, se fortalece la gestión de las instituciones bibliotecarias proponiendo la creación del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas orientado por un Comité Técnico Nacional y del Programa Nacional de bibliotecas escolares; pretendiendo establecer bibliotecas públicas en todas las unidades territoriales y, escolares, en todas las escuelas; desarrollando, además, actividades de gestión literaria y concediendo privilegios impositivos para el sector.

Estímulos a la escritura o ¿creación intelectual?

Sólo tres propuestas contemplarían la estrategia del fomento a la creación intelectual: el establecimiento de estímulos como “premios, concursos, talleres literarios, be­cas para la producción de obras, apoyo a la representación teatral, tutorías, encuentros y otros meca­nismos afines”; el fomento de programas especializados de formación para los autores, en coordinación con las entidades competentes; y se liberará de la sujeción impositiva las utilidades obtenidas por el concepto de derecho de autor o por premios otorgados.

Fomento a la producción

Advirtiendo la existencia del mercado editorial (global) y, por ende, de su (ir)racionalidad económica y cultural, se fomenta la industria editorial de cada país “por el hecho de que apoya la formación de la cultura nacional, la creatividad de los autores del país y el diálogo entre la tradi­ción propia y la cultura universal”, señalando a continuación la sugerencia de “tres vías principales [de actuación]: el apoyo mediante políticas tributarias y fiscales; la compra con destino a las bibliotecas (que tiene el valor de dar apoyo simultáneo a la industria y a la lectura); y los fondos de fomento (asignados en forma transparente y abierta) para proyectos espe­ciales de edición”.

En materia impositiva la cadena productiva estaría exenta de gravámenes tributarios: “Las importaciones de materias primas e insumos para la impresión o edición de libros estarán exentas de impuestos y derechos de aduana”; “[l]as editoriales estarán exentas del impuesto a la renta”; y “[l]a venta de libros estará exenta del Impuesto a las ventas o Impuesto al Valor Agregado (IVA)”. Estas medidas contribuirían directamente a reducir costos de publicación, estimulando su producción, y de venta del libro al consumidor, aumentando su posibilidad de adquisición.

Afiche de la IV Feria Internacional del Libro de Cochabamba. 2010 · Cámara Departamental del Libro de Cochabamba

Circulación: Comercio de libros

Como ente rector de la política, el Consejo Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, tendría como actividades específicas de actuación: Obtener tarifas postales y fletes de transporte preferenciales para el libro, promoviendo a diferentes niveles la exoneración de impuestos para librerías y distribuidoras; asimismo se divulgará y promoverá el acceso a la base de datos del ISBN a libreros y distribuidores.

Entre las disposiciones tributarias, adicionando a las del anterior apartado, la importación de libros estaría exenta de gravámenes impositivos; como lo estarían, también, los libreros, distribuidores y agentes literarios (representantes). El mismo objetivo: disminuir el costo del libro para que la mayor cantidad de entidades y personas puedan acceder a ellos.

Se advierten cuatro estrategias fundamentales, imbricadas-abigarradas, que marcarían el desarrollo de la intencionalidad de la Política Nacional de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas:

  • Fortalecer la formación de lectores/escritores: Intervención en el currículo escolar con la biblioteca e intenciones de mejorar la enseñanza-aprendizaje de la literacidad, formación propuesta para los actores de toda la cadena productiva del campo, gestación de estímulos y apoyo para la creación intelectual…
  • Generar mayor acceso social al libro: Política sólida y estratégica de bibliotecas públicas y escolares, establecimiento de librerías, disminución del costo del libro…

 

  • Brindar mejores condiciones para la industria editorial: Exoneración de las tasas impositivas en toda la cadena productiva del libro, coadyuvar para una eficiente comercialización internacional de los libros, socialización de información editorial (catálogos, registro ISBN, actores editoriales y librescos), coordinación y tecnificación de redes…
  • Coordinación articulada de entidades gubernamentales: Creación del Consejo Nacional, articulación mancomunada de los ministerios de educación y cultura(s) y las entidades territoriales, establecimiento de fondos para el Plan…

Logo de apoyo a las ferias del libro del país. Ministerio de Culturas · 2009

Medidas acertadas en el desarrollo cultural incipiente en el país, que ante una sólida estructura, definiendo líneas de acción y estrategias realizables, generarían un impacto favorable en el estímulo de la lectoescritura del país; pero que ante la escueta articulación institucional sostenida y ante la incapacidad de sostener políticas culturales, se ven difíciles los mecanismos de implementación de un programa integral como el que se presenta.

El presente texto recoge fragmentos del documento de análisis: Puntos de reflexión en torno a la propuesta de Ley tipo de fomento de la lectura, el libro y las bibliotecas

·Puntos de Cultura·

•13 diciembre, 2010 • Dejar un comentario

Para considerarlos inevitablemente

Con la idea de no ser centros culturales, que aludirían, inevitablemente, al establecimiento de periferias y a lógicas de desenvolvimiento jerarquizado; se socializa en la configuración de redes culturales del contexto latinoamericano la exitosa experiencia brasilera de los Puntos de cultura, como una de las más serias propuestas regionales de apoyo y disposición de fondos públicos para experiencias ya gestadas por organizaciones civiles y ciudadanas, que promueven el desarrollo cultural y artístico en ámbitos locales, regionales o nacionales.

Desde el 2004, siendo parte del Programa Cultura Viva, dependiente del Ministerio de Cultura del Brasil, el programa Puntos de Cultura ha apoyado a alrededor de 2.500 puntos extendidos en todo su territorio. Destinando fondos estatales concursables, el programa selecciona a las experiencias ya constituidas tras una convocatoria pública, pretendiendo su fortalecimiento, equipamiento y conectándolas por redes sociales, generando, así, la red de Puntos de Cultura. Celio Torino, Secretario de cultura ciudadana del Brasil señalaba: “El Ponto de Cultura no tiene un modelo único de instalaciones físicas, de programación o actividades. La característica común a todos es la conexión entre la cultura y la gestión compartida entre el gobierno y la comunidad”. Los recursos podrían ser usados, por ejemplo, en la producción de espectáculos y eventos culturales, en la compra de instrumentos, figurines y equipos multimedia, y en la contratación de profesionales para administrar cursos y talleres.

Gracias a las articulaciones de redes sociales en el campo cultural –Articulación Latinoamericana Cultura y Política (ALACP), Red Latinoamericana de Arte y Transformación Social , Red Latinoamericana de Teatro en Comunidad y otras– amplificadas en el Foro Social Mundial del 2009, de Belem do Pará (Brasil), se permitió que la experiencia Puntos de Cultura, meses más tarde, se convirtiera en un anteproyecto  de norma legislativa aprobada en el Parlamento del Mercosur, recomendada a sus países miembros y asociados; extendiéndose después a manifestaciones y eventos continentales, como el II congreso Iberoamericano de Cultura.

El anteproyecto de norma del Mercosur señalaría el apoyo a organizaciones involucradas en el desarrollo de la manifestación de culturas populares y grupos étnico-culturales; en la  conservación del patrimonio material e inmaterial; en la producción-difusión de audiovisuales y radiodifusión artísticos o educativos, del libro y la lectura, y de manifestaciones digitales; gestión y formación cultural; y expresiones artísticas o culturales transversales. Propone objetivos, líneas de acción y consideraciones sobre los adjudicatarios y los contratos a establecerse.

La voz y urgencia de esta propuesta avanza con pasos decididos. Ya se ponen en marcha campañas ciudadanas y redes sociales establecidas para promover la institucionalización de los puntos de cultura. En Argentina, concretamente, se propone la inversión del 0,1 porcentual del presupuesto nacional para sostener el fondo.

Precisando el escenario geocultural nuestro, ante su evidenciado y ya pronunciado abigarramiento cultural, involucrando(se) de una cantidad considerable de organizaciones y entidades, más privadas que públicas, empeñadas a actividades de promoción-difusión del arte y la cultura en nuestro país, la institucionalización de los Puntos de cultura serían aquellos mecanismos en que el Estado se haga, efectivamente, promotor de actividades ligadas a emprendimientos originalmente autónomos.

Aclamar con vigor, la necesidad del tiempo de la(s) cultura(s), más allá del coyuntural inmediatismo mediático y estatal –al que pareciera habernos resignado. Estaríamos aclamando, así, efectivamente la profundización de la democracia, más allá de su imponente rigor de política de masas, únicamente de carácter cuantitativo, articulando los fondos públicos administrados por el Estado, a una efectiva apropiación ciudadana que transforme la disponibilidad financiera en gestación creadora, autónoma y transformadora de fortalecimiento artístico y cultural.

Pensando la cultura desde lo boliviano (segunda parte)

•10 noviembre, 2010 • Dejar un comentario

Elaborar una definición de cultura no es tan fácil como parece y para ello resulta fundamental entender el origen, la evolución y las diversas proposiciones que se armaron en función a esto a fin de construir un lenguaje de pensamiento común que nos permita generar un consenso acerca de esto y, eventualmente, pensar una legislación cultural representativa de nuestro medio.

La palabra en sí, derivada del latín, era entendida por las culturas europeas  en el sentido de “desarrollo humano”, metáfora fundada en lo agrícola. Sin embargo, fue a partir de la Ilustración que comenzó a ampliar su sentido para designar – desde la postura francesa, asociada siempre a la tradición de un mecenazgo principesco- a la suma de las obras artísticas e intelectuales más dignas de interés y, por asociación, el conocimiento de éstas, como parte de un proceso civilizatorio contingente a lo individual y nacional.  Fue en este período cuando se afianzó la dinámica ente cultura y política.

Desde la perspectiva alemana, por su parte, los conceptos de cultura y política cultural adquirieron en esta época un sentido moral y nacional que habría, luego, de alimentar el espíritu nacionalista donde se imbrica la voluntad alemana de unificación, y se habrá de cristalizar bajo la formulación del Kulturkampf de Bismarck .

Las anteriores definiciones dadas por el Viejo Mundo habrán de ser ampliadas luego, durante fines del siglo XIX, a partir de la independencia y el proceso de descolonización de países en todo el mundo. Las naciones jóvenes buscarán forjar su identidad a partir de un sentimiento de emancipación y reivindicación, así como de ruptura con la herencia colonial, sin embargo, algunas reconocerán más fácilmente la necesidad de abrirse a influencias extranjeras, gestando préstamos e hibridaciones entre lo que se concibe como “tradicional” y “foráneo” o, en terminología de hoy, lo endógeno y lo exógeno.

Finalmente, el surgimiento de las Ciencias Sociales a fines del siglo XVIII habrá, también, de contribuir múltiples perspectivas a lo que se entiende como cultura.

Veamos, por ejemplo, de las primeras definiciones planteadas desde la antropología:

la totalidad compleja que incluye el conocimiento, las creencias, artes, leyes, la moral, la costumbre y cualquier otra serie de capacidades y hábitos adquiridos por los seres humanos como miembro de la sociedad (Tylor 2010 (1871))[1]

y, ahora, una definición planteada por UNESCO

los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias,

(…) que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden (UNESCO, UNESCO 1995-2010).

Así tenemos que al hablar de cultura se evocan distintas dimensiones: histórico, geográfico, epistemológico, étnico, antropológico, etc., una amplitud de sentidos que provoca el riesgo de que el concepto pierda su significado por su amplitud. Que baste, por ahora sintetizar diciendo que toda interpretación de cultura es relacional: depende de la dinámica existente entre quien observa y el sistema que es observado. Así, se halla en función de una perspectiva específica y, en el caso nuestro, esta especificidad vendría a ser el fenómeno geohistórico que conocemos como Bolivia.  Esto lo ampliaremos más en la siguiente entrada de este blog, donde intentaremos proponer un campo conceptual para construir una definición que pueda informar una legislación cultural específica al país.

Nuevamente extendemos la invitación a todos nuestros lectores a contribuir con la reflexión expuesta en este blog, dejando sus comentarios o escribiéndonos a

politicasculturales@fundacionimagen.org

Pensando la cultura desde “lo boliviano” (primera parte)

•4 noviembre, 2010 • 1 comentario

Uno de los problemas a los que nos enfrentamos como gestores culturales en Bolivia al momento de proponer una política cultural es el hecho que el término cultura es un concepto englobante , que se complejiza aún más al incluir dimensiones geográficas, históricas, étnicas, políticas y epistemológicas.
Un análisis de categoría léxica superficial del texto de cien páginas (39,566 palabras) de la Constitución Política del Estado de Bolivia actualmente en vigencia demuestra que una de las palabras que más se repiten es precisamente “cultura”, 105 veces, en distintos usos, ya sea como adjetivo o sustantivo, o como raíz de una palabra compuesta usada como adjetivo o sustantivo (intercultural, sociocultural, etc). Esto significa, a primera vista, que se encuentra en virtualmente cada una de las páginas del texto al menos una vez, denotando que es uno de los conceptos articuladores más importante de todo el documento. Lo interesante es que en ningún momento se proporciona una definición concreta de lo que esta palabra significa.
Aquí, el uso de la palabra no es casual, sino que responde a un criterio retórico evidente. Se repite, una y otra vez el término, para dejar en claro el enfoque y sesgo, tanto del documento y sus autores, con una función estratégica comunicativa que apunta a resaltar, intensificar y repetir. Y recordemos que este texto no es uno cualquiera, sino el documento que define los principios políticos, establece la estructura, procedimientos, poderes y deberes de un gobierno: la columna vertebral de un pueblo.
Si continuamos nuestro análisis para ver el tipo de uso que se hace de “cultura”, hallamos que aparece como sustantivo singular o plural “cultural(es)” 22 veces, y como raíz del sustantivo compuesto (“interculturalidad”) 8 veces. Sin embargo, se utiliza como adjetivo ya sea por sí mismo (“cultural”) o como raíz (“intercultural”, “sociocultural”, “intracultural”) raíz 75 veces. Se utiliza como adjetivo tres veces más que como sustantivo. Recordemos que la función básica del sustantivo o nombre es identificar o establecer un sujeto de acción; por su parte, el adjetivo lo modifica al proporcionar más información acerca de este referente.

Sin embargo, lo más insólito de todo es que en ningún momento se establece una definición de lo que se entiende por cultura. ¿Es posible que exista una relación entre la ausencia de una definición que estabilice el concepto y el hecho que se use tres veces más en su forma adjetiva que sustantiva?

Si bien la tarea resulta vital, dada la importancia estructural de este concepto en la Constitución Política del Estado actual – pues, de otro modo, su uso se someterá al capricho de quienes lo pueden interpretar-no es tan fácil como parece, como veremos en entradas posteriores.

Los lectores quedan invitados a enriquecer esta reflexión enviando sus comentarios y sugerencias a nuestro correo politicasculturales@fundacionimagen.org